Ahora que ya estamos metidos en pleno verano es buen momento para recordar algunos post viajeros que hemos hecho sobre algunos destinos vacacionales. Por ejemplo, comer en Santiago, en Praga o en Oporto.

Esta vez vamos nos desplazamos a un nuevo destino: Marruecos, que no solo vive de cuscús y tajín, aunque sí son los platos que más veces verás en todas las cartas. El cuscús está hecho con sémola de trigo y con verduras, carne, garbanzos... las combinaciones son muchas. Lo mismo el tajín o tajine, que es el plato que se prepara también en recipiente de barro, pero con una tapa cónica. Es una especie de guiso, muy bueno, que puede ser de pollo y limón, de cordero, de verduras, etc. Hay muchas variantes pero siempre lleva algo de verduras y a menudo aceitunas.

cuscús con verduras
ejemplo carta


Pero como decíamos la cocina marroquí no se reduce a estos dos platos. En cualquier ciudad podréis encontrar más variedad. Para empezar, es habitual que en la carta tengáis opción de pedir ensalada, o incluso en algunos sitios os lo ponen mientras esperáis vuestro plato. En sitios más baratos os traerán un plato con olivas condimentadas, algunas muy picantes. Si pedís ensalada, ojo, no es una ensalada como la que conocemos, sino que es con arroz. De hecho suele ser una mezcla de cosas, arroz, una especie de ensaladilla con patata, olivas.

Olivas, fruta, arroz, berenjena guisada con salsa, lentejas...

Otro plato habitual es lo que llaman pastilla. Se trata de una especie de hojaldre relleno que cocinan en ocasiones especiales. Puede estar relleno de muchas cosas, principalmente de algún tipo de carne o verdura, pero llama la atención por su mezcla de sabores dulces y salados. Muy recomendable. En su cocina los huevos son un ingrediente habitual. En el sur de Marruecos es habitual encontrar un plato con unas albóndigas pequeñas y huevos por encima llamado Kefta que hay que probar. O incluso tortillas varias, entre las que destacamos la tortilla bereber: huevos con cebolla, tomates, berenjena, aceitunas negras, y muchas especias. No es para todo el mundo. 

Pastilla en primer plano. Detrás, cuscús, tajín y kefta.

Tortilla bereber

En las grandes ciudades como Fez o Marrakech podéis encontrar más opciones, con mucha variedad de precio, pero desde luego se puede comer muy bien y barato. Si no os gustan demasiado las especias o probar cosas diferentes podéis ir a platos más habituales aquí como pollo con patatas o brochetas de carne.  También hay establecimientos de pizzas y otros platos internacionales. Eso sí, todo adaptado al estilo marroquí, ingredientes locales y con especias, especialmente comino.

Brochetas con patatas y ensalada

Pollo asado con patatas y ensalada
Pizza al estilo marroquí

No os asustéis si os parecen comidas muy contundentes. Como se puede ver, utilizan mucha verdura, y podéis pedir platos más ligeros como por ejemplo, ensalada de tomate. En los postres es muy habitual que os pongan fruta de temporada.



No podemos olvidarnos del pan marroquí, que tendréis en todas las comidas. Está muy bueno, y os lo pondrán en todas las comidas del día. El mejor que probamos, el del desierto. 
Si os alojáis en riads y tenéis desayuno incluido estáis de suerte porque suele incluir zumo de naranja (si estáis en Marrakech pedir alguno en la plaza Jamaa el Fna), un yogur buenísimo, parecido al griego, pan marroquí, mermeladas, mantequillas, quesos, frutas... Una delicia.




Si vuestro viaje coincide con Ramadán, podéis probar una sopa, la harira, que suelen comer cuando se va el sol y por fin pueden comer. Es una especie de sopa de tomate, con algún fideo y garbanzo suelto y algunas verduras. Está muy rica y os puede servir de plato único si no queréis cenar mucho. 
También encontraréis unas pastas especiales de Ramadán, muy dulces.

harira

Pastas



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