Pesadilla en la cocina


Permitidme que salga del guión para hablar no ya de un restaurante sino de un programa de televisión. Pesadilla en la cocina es la versión española de un programa americano del mismo nombre. Lo emiten, (la versión española) los jueves a las 22:30 en la Sexta.

Se trata de uno de esos programas “coach” que intentan ayudar a otras personar en algún aspecto de su vida que no marcha bien. En este caso no es educar a sus inaguantables hijos, mejorar su estilo de vestir cutre o cambiar la decoración de su casa, sino rentabilizar un negocio hostelero. Así, cada semana tenemos la oportunidad de ver restaurantes que una vez que vemos el programa damos gracias a Dios que no estén en Euskadi, (de momento no ha salido ninguno de aquí cerca) ya que se trata de lugares donde la higiene no es su mejor virtud, el servicio es pésimo y la calidad de la comida no roza el aprobado (en algún caso he pensado que yo podría cocinar mejor, y eso, es grave).

Como pasa con los hijos mal criados que la culpa suele ser de los padres, aquí el culpable suele ser el dueño, o los dueños (precisamente cuando son varios no siempre tienen la misma idea de llevar el negocio lo que origina muchos problemas) Estos dueños por dejadez, ignorancia o incompetencia, o todo a la vez, no saben organizar al personal a su servicio y mucho menos llevar las cuentas.
Cuando la gente no va a un local no suele ser por mala suerte sino porque hay una mala gestión o una mala comida y aquí se dan todos las posibilidades.

En cualquier caso el gran protagonista del  programa no es el restaurante o la comida, que a veces están en un segundo plano, sino el cocinero-coach, Alberto Chicote quien a modo de sargento intenta imponer orden en el caos. Chicote vestido con batas de colores diseñadas por Agatha Ruiz de la Prada, además de echar unas buenas broncas, aconseja y marca unas pautas para que el negocio pueda prosperar.

El programa es entretenido aunque asusta pensar lo que uno se puede encontrar en un restaurante (¡un ratón en un lavavajillas!) A veces parece un montaje televisivo por la cantidad de desastres juntos y porque, como en las pelis americanas, siempre hay un final feliz. El programa termina cuando parece que el dueño y los trabajadores han aprendido la lección.  Sin embargo cualquiera puede darse cuenta que los problemas que aquejan al restaurante no se solucionan en un mes, ni con un cambio de decoración y tampoco con los consejos, por muy sabios que sean de alguien como Chicote. El problema de estas personas es más profundo y  es de imaginar que cuando se van las cámaras volverá antes o después, el caos, la mugre y  la dejadez.  Estaría bien comprobar meses después que ha pasado con el restaurante, si sigue abierto y sobre todo,  si los clientes gozan de buena salud.

Os dejo un vídeo del programa por si no lo conocéis.
http://www.youtube.com/watch?v=nbuliBFX6rI